martes, 26 de enero de 2010

Juego de niños

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La soledad abyecta de los números primos es la esencia que transita, indivisible y hostigadora, por las calles de la infancia. Aquellos miserables, de niñez de hojalata, gozan hoy de nuestra mirada compadecida. En mi memoria se vierten, a ratos, los vidrios afilados de sus historias: ninguneados en los convites, oprimidos en los recreos, fustigados siempre por sus ideas, -aunque ellos mismos elaborasen nuevas a gusto del perdonavidas-, sometidos, en fin, al supremo juicio de un coro tan tiránico como instintivo. El adulticidio lo hemos ido ejecutando leve con el paso de los años, sin los remordimientos propios del verdugo; y la soledad de los ojos de la víctima, sin derecho a retribuciones.

Apenas despierta, los imagino como sombras al borde de un abismo, - me muerdo los labios, trago saliva - como solitarias fichas de tablero en sus casillas, tan solo esperando que nadie las coma.

1 comentarios:

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ruben dijo...

uaaauuuu somos tan terribles los adultos?

 
 

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Con imágenes de: Scrappingmar©

 
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