jueves, 21 de octubre de 2010

EL DÍA EN QUE PUDIMOS HABER MUERTO

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Casi nada ha cambiado desde entonces

acaso sea

el mundo que fue siempre

aquel que no escogimos

Pues lo urgente

es el despliegue         la prestancia      el aviso

el claro despertar de la conciencia

la huella persistente del indicio

-ciertamente cuestionable-

de haber sobrevivido...
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domingo, 30 de mayo de 2010

Persecución

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Desde Ícaro Incombustible...      http://revistadearte.blogspot.com/


Habito en una pesadilla. Me persiguen, insaciables, los lobos.
Si abriera si quiera un segundo mis ojos, ellos desaparecerían, aunque desde este instante he decidido mantenerlos cerrados. A veces, en el período sempiterno que el acosamiento dura –un descuido sería fatal por mi parte-, creo sentir su aliento acechando en mi nuca, los contornos de sus prolongadas sombras, ciertos quejidos, algún aullido a destiempo, un crujir como de hojas secas,
el sol del atardecer tiñendo de rojo los arrozales, abastecidos, disgregadores, hasta que la noche se cierne
y la oscuridad instaura sus propias normas.

En la negrura más espesa, allí donde residen las sombras, te preguntas por qué mis depredadores nunca cesan en su empeño. Yo sé que es inútil esforzarse en despertar mientras se prolongue el hostigamiento, como en un orden irrevocable, con el hambre perpetuamente engendrado,
porque confieso que eres tú, lector, la presa de esta caza, es a ti a quien acorralan las bestias
cada vez que lees este cuento.
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lunes, 12 de abril de 2010

DOBLE O NADA

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Un juego de tablero manifiesta

la pericia del rival, la manera

en que este lleva a cabo su estrategia.

Esperar a que llegue el turno, aguardar

en la casilla, la cruel embestida

del extraño, o el indulto de quien quiere

–tal como nosotros- proseguir vivo

en el duelo. Delegar en los dados

el dolor de comerse entre ellos, saber

que partían al inicio, en igualdad

de posiciones.

Doblar la apuesta implica

el reto de bailar el vals de bodas

sobre el filo de un barranco.

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martes, 26 de enero de 2010

Juego de niños

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La soledad abyecta de los números primos es la esencia que transita, indivisible y hostigadora, por las calles de la infancia. Aquellos miserables, de niñez de hojalata, gozan hoy de nuestra mirada compadecida. En mi memoria se vierten, a ratos, los vidrios afilados de sus historias: ninguneados en los convites, oprimidos en los recreos, fustigados siempre por sus ideas, -aunque ellos mismos elaborasen nuevas a gusto del perdonavidas-, sometidos, en fin, al supremo juicio de un coro tan tiránico como instintivo. El adulticidio lo hemos ido ejecutando leve con el paso de los años, sin los remordimientos propios del verdugo; y la soledad de los ojos de la víctima, sin derecho a retribuciones.

Apenas despierta, los imagino como sombras al borde de un abismo, - me muerdo los labios, trago saliva - como solitarias fichas de tablero en sus casillas, tan solo esperando que nadie las coma.

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sábado, 28 de noviembre de 2009

El síndrome de Marilyn

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Desde que la reina mala de Blancanieves pasó por el trance diario de enfrentarse a un espejo, muchas mujeres, a lo largo de la historia, han hecho de ese trance su agónica rutina. Algunas toman decisiones drásticas apenas la primera arruga se les revela; la que no se hace adicta al bisturí, invierte una fortuna en antidepresivos. Sólo las más osadas se quitan la vida, dejando claras su preferencias:
- Antes muerta que vieja, o Mejor sin vida que sin belleza.
En 1962 la mujer más deseada del mundo se apartó de la vista de todos a prueba de barbitúricos. Puede que no soportara el hecho de pasar a un segundo plano, de tener que ceder su corona de diva en el gran certamen internacional.
Ella dejó la realidad y optó por el mito.
A la orden del día, en todas las mesas, se debate ardorosamente sobre los derechos de la mujer. Sobre sus deberes no se enciende la mínima chispa. Pero el deber de estar bella continúa pesando como un muerto y nos atrofia los pies con que torpemente avanzamos.
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miércoles, 25 de noviembre de 2009

La verdadera historia de Babel

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Que la torre alumbraría el ocaso de la comunicación humana venía anunciándose desde hace tiempo.

El Político que ordenó construirla estaba, de hecho, lleno de redundancias, duplicante reiteraba su insistencia:

- Lo vuelvo a repetir, estará acabada para la procesión de marzo -. Solía decir.

Y se volvía como el ajo.

- Desde el punto de vista democrático, la mitad de sus palabras sobraban y en la otra mitad gobernaba la mentira-. Opinaba, como yo, la primera persona del Vecino que siempre hablaba en singular.

El Arquitecto encargado de diseñar la torre era incapaz de acabar las frases, si, vacilaba, vacilaba siempre, en el abismo… de las preposiciones, y una conjunción bastaba para distraerle los finales y… y eso.

Ante tal desmán de verbalidades un Profeta

que hubiera sido poeta

si no fuera por sus rimas de trompeta,

iba sembrando gerundios e hipótesis de cataclismo con el dardo de su subjuntivo.

(El Albañil no más se quedó mudo).

Y el sumario declaró culpable a la torre de agramaticalidad involuntaria.

- Era incorrecto y nosotros sin saberlo - afirmaron todos.

A lo que el juez respondió- Hay que conocer la norma aunque sea para quebrantarla.

Del juicio se hicieron eco los titulares de los periódicos con tilde diacrónica. Y fue así que surgió y se difundió la incomunicación humana verdadera, que es cuando no se entienden dos personas que hablan en el mismo idioma.

-Yo lo ví con mis propios ojos - dije yo con mi propia boca.

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miércoles, 4 de noviembre de 2009

La caja de Pandemia

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Con el dinero de la lotería quiero:

Fundar una ciudad con mi nombre,

salvar de la miseria a un pobre

cediéndole un 2% de mi dinero.

Abrir la caja de los males de la gripe

e invertir en farmacia reparadora,

que el comercio consiente a Pandora

lo que la ética no le permite.

Que donde manda comandante

no manda marinero.

Cuando autoriza el dinero,

la democracia nos miente.
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Breve historia de La Radio

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Nació en la década de los veinte, pero la historia de su concepción es una suerte de delirio de físicos, y de concesiones del Premio Nobel. El honor de la primera emisión en directo recae en Argentina y en Wagner, cuando la Panafalia colmaba oídos en el Coliseo de Buenos Aires, y viajaron los acordes al otro margen del Atlántico. Las ondas de la radio habitaron, poco a poco el planisferio, y hacían resonar perdidos los ecos, del grito tardío de socorro y sin remedio del telégrafo del Titanic. En España, un poquito más tarde, brotó la primera emisora: Radio Ibérica fue un grupo de frikis, que pasaban el rato fabricando aparatos de radio. Era costumbre española durante la República ir a los casinos y a los bares a comentar las apariciones de los políticos. Y por aquel entonces, el primer concurso de la radio concedió un premio de doscientas pesetas al acertante del título de un cuplé. Ya en la Guerra cada bando hizo suyas las estaciones de radio, difundiendo la esperanza de sus ideales, y de paso el miedo a las ideas de sus rivales. También reservaron un espacio entre sermón y discurso, a la búsqueda de parientes desaparecidos. Todo un detalle. Hubo unas pocas emisoras musicales que no fueron devoradas por la política. Y fue así que en los compases de la espera del fuego enemigo, apostados en las trincheras, los combatientes hallaron la evasión del dolor. Y hallaron los hogares españoles, la melodía de la esperanza. La guerra se fue apagando poco a poco, con sus vencedores y vencidos, y rodaba el éxito de la telegrafía sin hilos, cuando por fin llegó a España, tardanero como siempre, el aparatito mágico. Simplificador de ondas para consumo propio, caprichoso y ostentoso a partes iguales, no cayó muy bien la novedad en un país que estaba hambriento de pan, donde no había campo sin tractor, ni hortera sin transistor. Hambriento de pan y hambriento de libertad estaba el pueblo español, y al calor de la insurrección llegaba el clamor de la Radio Pirenaica, emisora clandestina del partido comunista cuyas leyendas situaban en la frontera de Huesca con Francia y cuya procedencia real estaba un poquito más lejos, allá por Moscú. Su discurso en la postguerra se opuso a la emisora financiada por la CIA, legal según el Ministerio de Guerra: la que colmaba la frecuencia de anticonceptivos comunistas, para gusto del Dictador, se llamaba Radio Liberty, con toda osadía. Y se hizo la Tele. Y ni el último demente creyó en la salvación de la radio,¿Por qué iban a existir juntos dos medios con el mismo fin? Si el tren hizo desaparecer la diligencia, el televisor haría lo propio con la radio. Pero ella no desapareció, y en la contienda de medios por el control ideológico, sigue hoy en día a pie de combate. Será que la tele se ha especializado demasiado en lavarnos el cerebro, y de vez en cuando a los seres humanos nos gusta descansar de no pensar. .
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miércoles, 23 de septiembre de 2009

La estraperlista y el policía.

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En casa de los Gutiérrez, mucho antes que comenzara en este país el debate sobre la memoria histórica, ya conocían la importancia de rescatar el pasado como una lección para el presente.

Y así, cada vez que se disponía el pan sobre la mesa, la abuela Feliciana relataba historias de guerra, que los Gutiérrez anteponían a las noticias del televisor.

- Este pan es bien distinto al que se comía en aquellos tiempos.. -

La voz de Feli bastaba para que todos abrieran sus orejas al calor de la palabra humana:

Cierto que en aquellos tiempos se comía pan de altramuz, un pan tan seco que servía a los chavales del barrio como metralla. Con los escaparates de las tiendas vacíos, la gente se moría de hambre, y la cartilla de racionamiento no daba para tanto: 1kg de pan, un poco de aceite y una bolsa de patatas.

Con todo y con eso, en tiempos en que los tenderos vendían a fiado a sus clientes, existieron personas que hicieron patrimonio.

La abuela Feli fue una de ellas.

Ama de casa de Barcelona, - como mucha otra gente en la postguerra - comerciaba con el pan de las familias. Cogía el tren muy de mañana, a veces iba a por arroz a los pueblos de Valencia y otras a por aceite a los de Andalucía. En los pueblos no se pasaba tanta hambre como en las ciudades, el hombre hallaba el refugio del campo contra la famélica guerra.

Feli era comerciante de alimentos, lo que entonces era motivo de arresto y cárcel. El gobierno franquista habituaba a contratar policías para que los persiguiesen en las estaciones de trenes. Pero Feli era veterana en el oficio y se las sabía todas. No obstante había aprendido las mañas de su marido, quien murió decapitado. Este subió al techo del ferrocarril escapando de un agente, con la mala suerte que un puente se aproximaba.

- Se daban mayor índice de muertes en nuestro oficio que en el de torero- solía repetir la abuela con la sonrisa victoriosa de los sobrevivientes -.

De su marido aprendió a distinguir la calidad del aceite según su acidez y el arte del soborno. Feli pagaba en condimento a los guardias, quienes hacían la vista gorda cuando ella subía al tren cargada de bultos.

Una vez allí, debía esconder la mercancía en los sitios más insospechados: papeleras, bajo los asideros y hasta en el tejado de la locomotora. No fuera que en alguna parte de la odisea un policía le requisase los alimentos.

Una tarde, en el trayecto Albacete-Barcelona, el agente Joan sorprendió a Feli disimulando un saco a rebosar de garrofas, (que aunque estreñían eran muy codiciadas, por baratas y saciantes).

El agente no tenía intención de consentir unas legumbres ilícitas. Se la llevaría a la cárcel, a menos que ella accediese a sofocar sus ardores sexuales.

Desde aquel día Feliciana no tuvo inconvenientes con el estraperlo. Cada semana el agente Joan subía al convoy buscando consuelo a sus soledades, y lo encontraba en aquella muchacha de ojos almendrados, dispuesta a lo que fuera por preservar su negocio.

Dispuesta incluso a enamorarse.

Así pasaron muchas tardes, entre el zarandeo de los vagones, disputándose la fatiga del ardor mundano con las penas del chantaje.

- Cuando aminoraba la marcha era señal de que el tren se aproximaba a Barcelona- Apuntaba la abuela.

Entonces los comerciantes reunían su mercancía y la lanzaban fuera del tren, rodando por la ladera. Escondidos en los montes, los familiares recogían los bultos con los comestibles, que eran vendidos esa misma tarde en la ciudad, diez veces más caro.

Así funcionaba el negocio. Y así fue ganándose Feli la vida.

Pero con el paso de los días, Joan fue sintiéndose cada vez más inquieto. Algo fuerte lo desazonaba. Le turbaba los pasos de guardia la sombra de la apetencia.

Aquellos roces furtivos habían predispuesto en Joan un anhelo mayor:

- Vente a vivir conmigo. No te faltará de nada. Soy funcionario -

Ella entendió que había llegado la hora de dejarlo.

- ¿por qué no fuiste a vivir con él si le querías? - Interrumpe uno de los nietos.

Y ella con la importancia de la tercera persona:

- Mira chico.. en tiempos de posguerra y hambre la abuela era capaz de entregarle su cuerpo a un guardia… ¡o de venderle el alma al mismísimo diablo! pero nunca nunca le habría entregado sus ideales a un funcionario del estado...-

Su historia de amor, de amor verdadero, finalizó su viaje a la vez que aquel ferrocarril – cargadito de besos maldados - arribaba a su destino.

La estraperlista no fue a prisión aunque llegó a Barcelona sin su mercancía, intervenida por el agente Joan, que no le intervino la libertad, primero porque no pudo y después porque no quiso.

Sus nietos todavía no lo saben, lo sabrán cuando la vida los precipite al abismo de las pasiones, pero el relato de la abuela les ayudará a sacarse el vértigo con un tirón de alas.

Mientras tanto, lejos de las palabras de Feli, pero en la misma estancia, en el televisor al que los Gutiérrez no atienden, están emitiendo gran hermano.

Los niños de los Gutiérrez son niños afortunados. Gozan la fortuna de valores, de vida que llama a la memoria.

De la memoria viva que llama.

De la llama viva de la memoria.

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lunes, 24 de agosto de 2009

La ciudad bajo sospecha.

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Esta ciudad está bajo sospecha

de convertir a los amantes

en estatuas de lluvia.

(De no tenerte a tí espantosamente cerca)

Filóloga no soy o si lo soy no lo sé,

pero intuyo que sus deudas geográficas

me las cobra con capricho en gramática:

donde "estar contigo" es insólito vocablo

en el que apenas incurre mi lengua.
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domingo, 23 de agosto de 2009

El viaje semanal de Viriato

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Hace tiempo que Viriato tiene por costumbre viajar a la Luna de Londres cada domingo de la semana. Para ello atraviesa por los innumerables puentes, sean de piedra, lingote o guijarro, a paso circense de guardia real, mientras invoca a Agostinho da Silva y enumera los nombres de la dinastía británica en escrupuloso orden de irreverencia.  Esta peregrinación semanal la tiene que hacer Viriato para solventar sus problemas de estima con la ciudad. Desde que llegó a ella con empeños de riqueza -hace ya más de cuatro décadas-, pasea por la urbe encogido de huesos, a cuestas y enzarzado con la inevitable pregunta:
¿Qué restó aquí de humano?   Viriato podría ser yo y podría ser cualquiera, siempre de noche rodea el río, siempre el río lo espera, escuchando la rima que la lluvia le sonsaca al asfalto cuando precipita sobre él con alevosía.
-Que la gota no colme el vaso– se apacigua –y que mi sangre nunca llegue al río– desespera. 
El viaje a la luna de Londres es una impotencia en el acto y una celebración de nubes. Pero Viriato, yaciturno compulsivo y soñador insomne, sencillamente arriba a la orilla - entre muelle y muelle y sobre el empedrado-, y en los días de fortuna y ventisca puede contemplar al astro selenita en su espejo de agua. Sólo entonces allí plantado, rememora el tornasolado de luna en las noches de fresca de la costa lusa -cuando las horas se iban en beber vino dulce y juegos de cartas-, tuerce el gesto con dolor y descarga su amargura de raíces en llanto de fados, acompañado de su bandurra.  Londres, valle de lágrimas, está llena de fados, y de cualquier canto de hombre: llámense ragas, tarantelas o tangos. Porque en la poética del dolor Londres reina, y gobierna en la ribera del Támesis la pena del desterrado.
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domingo, 16 de agosto de 2009

Portobello Road,

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Se venden: - Piedra de alumbre para después del afeitado. - Esquís de madera de origen alpino con fijaciones de hierro. - O telescopios por donde mirarle a los astros debajo de la falda. Eso es Portobello, una sola rambla en la barahúnda de trastos viejos, donde al sol le da tiempo a esconderse antes que nadie la atraviese entera. De lo flamante a lo obsoleto por una mágica arteria, como si de un desfiladero del tiempo se tratara, se manifiestan los destellos de luz en las vasijas trasnochadas. No hay vestigio de comida china, hindú o mexicana, ello da rienda suelta al etnocentrismo inglés y como mucho a alguna extrañeza en modo de paella valenciana. Nada que ver con su frenética rival. Para conseguir un remanso de paz en Camden es necesario tenderse allá de los turistas, al margen del canal, acompañado de lo más insólito dentro de lo exótico: unos churros con chocolate. Los mercadillos de Londres son un señuelo para la gran feria londinense. Unos vamos por la atmósfera, otros por el bullicio y casi todos, a media voz confesado, por los comestibles. Fotografiarse con una antología de botas excéntricas de agua, comprarle a papá una camiseta con un eslogan obsceno y desaprensivo, o ver punkis con crestas de pelo hasta la bóveda celeste, ha convertido a los mercadillos de Londres en un modo más de solazar la tarde del domingo en familia. Harto distinto a aquel mercado al que me llevaba de pequeña mi madre donde sólo se vendían calzones color carne y bufandas de lana. Wellcome to the World Trade Fair.
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viernes, 3 de julio de 2009

De Completamente Londres b)

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Las hectáreas de césped, aún en esta época más bien amarillenta del año, la delatan como la ciudad más verde de Europa. Londres luce esta proclama, orgullosa, en todas las guías de viaje, también en la mía. Algo cuanto menos singular, cuando plantado en mitad de las aceras, el viajero advierte una jauría de coches imitando manadas de lobos por la alameda de asfalto. La capital británica engulle todo lo que uno quiera darle, como una boca de depuración, tritura sobre todo la paciencia. Una imagina lo que necesita Londres para sobrevivir un día, para ser completamente Londres, y tener sus escaparates henchidos de promesas: - miles de propuestas para comer, ver, comprar, tirar,.. ¡en un sólo día! La ciudad más verde de Europa es, honradamente, una gran chimenea. Su gran boca de humo la conforman todos los souvenirs que jamás rebasarán la frontera, las viandas (siempre exóticas) que no se ingestarán, y en fin, todo lo producido que ciertamente era innecesario. Londres es, ante todo, legitimación de un sistema económico. Contaminante y tentador a partes iguales, se revela como una gran bombilla rutilante a la que el turista escasamente se resiste. He pecado, lo confieso. Como el resto de polillas, también he quedado atrapada en la luz cegadora de Londres. Supongo que es interesante para la dignidad de la persona liberarse de ella, aguzar el criterio y hacer lo posible por aborrecerla. Recomiendo vivir en la ciudad un tiempo, el amor deja de ser platónico cuando día a día se ven las arrugas en la novia. Sólo entonces se es libre de amarla, repudiarla o maquillarla valiéndose de la gran oferta de ungüentos disponibles en la zona.  Por más que insista mi guía de viajes, yo sé que Londres no es la ciudad más verde de europa (inasequible en sí misma) pero, ¿adivinan qué?
I don't dislike it.
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lunes, 18 de mayo de 2009

1968

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En ese año Serrat dejaba a un mundo – entre inquieto y desazonado – una linda canción que sabe a libertad esproncediana, trocando al pirata en titiritero. ("El titiritero" J.M. Serrat)
http://www.youtube.com/watch?v=Gxlnfs_VQXk

Contexto:

 Fue concebido como todos
A los pies del olivo del olvido
del año precedente.
 Un tañido de campanas
 en las plazas mayores de los municipios
 anunció la historia (matasuegras, serpentinas y confetis)
de este año legendario
 que empezó como un otro cualquiera.

. Abril
 Se lloró, en el mes de las lluvias,
el duelo más frecuentado
después que una bala atravesara las mejillas
de un ministro que no era político.
 "Have a dream.." le costó la vida y el mito.
 Mártir Luther King
 [Y un monumento en Dallas]

 Agosto
 Entretanto se apagaba una leyenda
la costa gallega gestaba otra
 mucho antes de absurdos litigios
 sobre lo moral de la eutanasia.

 Con la mala fortuna de los impacientes
 Ramón Sampedro se dejaba ir
 (el cuerpo y el alma) en un cantil
 de las rías baixas.
 Se impulsó hacia el mar
con sus dos piernas jóvenes
 mientras la resaca se le llevaba el agua.
El mar jugó con él al “tú la llevas”
 como todos los borrachos juegan:
 sin definir las reglas.

 Marzo
 Las reglas de las residencias femeninas,
estaban más sobrias y nítidas
que el aguadel Sena
 a su paso por París:
 "No se permiten hombres ni perros"
 Y los estudiantes gabachos
 (franceses de Francia)
 nigromantes del romanticismo en vena
 y primeros en desvirgarse
- como todo español pena y conoce –.
 comenzaron rebelándose por completo al veto
 del plácido y vetusto arte
de la cópula o el apareamiento,
 sin sospechar que en apenas dos meses
esos lamentos hormonales
alumbrarían el grito mayor
 contra El Sistema de (im)propiedades.

 Mayo
 Si queda alguien sin hacerle un verso
 que abra un blog y lo escriba.

 Octubre
 Que venga y me escriba también,
 si lo sabe,
 por qué en una plaza llamada de las tres culturas,
 se aliaron en vez dos ignorancias,
 la que engendra el miedo
 y la que el miedo provoca,
 cuando a la poli mejicana toca
 jugar al tiro al plato granadero
 con un menú de estudiantes.
 Perpetrando en la noche de Tlatelolco
 tras los juegos olímpicos la más abominable
 y atroz carrera de fondo .

 Febrero y Diciembre
 Hay quien llama juego a la suerte y aquel año
 la suerte vistió un doble juego:
 Un tal Gabino, en España,
acertó catorce a la quiniela.
Gracias a Dios no más acertantes
y gracias a los contribuyentes
30 millones de pelas..

 De un 0 más a la derecha
 y cambiando pesetas por yenes
 fue el robo más grande
- irresuelto hasta la fecha -
de la historia del Japón.
 Señor anónimo también
agradece a los contribuyentes.

 *A libertad y utopía sabe el 68
cuarenta y un años después.
 Escéptico lector hay ocasiones
donde las utopías dejan de serlo
 y en un ver para creerlo
 sencillamente van y se cumplen:

Día de nochebuena

 El ser humano consigue ver la cara oculta de la luna.




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martes, 21 de abril de 2009

MUÑECO DE NIEVE

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Se acerca mi final.
 El sol avanza y pronto refulgirá en su trazo sofocante.
 No quisiera adolecer a esos niños que perfilaron mi invierno
 así me desapareceré de sus vidas
 con una pieza de sandía por boca
 sin dejar de sonreírles.
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¡ SALUD !

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El doctor Paradoja brindó por lo hermoso de la vida segundos antes de apurar todo el veneno de su copa.
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ENCUENTROS

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Al doblar la esquina encontró la muerte y se juró no volver a pasar por esa calle..
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LA PLAYA

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No hubo dinero para viajes durante la posguerra y en sus 68 años de vida siempre soñó con conocer el mar. Ahora, con sus pies hundiéndose por fin en la arena, maldecía el edicto que había sembrado en aquella orilla, un hotel cinco estrellas.
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lunes, 13 de abril de 2009

A un niño soldado..

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Es la segunda vez que Marzo desaparece dejándome enterrada bajo tierra
 a tres metros del suelo que pisas.
 No sabes aún, niño soldado, aspirante a las hojas del laurel de la victoria, que en un pueblecito de Rusia vive el hombre al que más miedo consigue despertar la muerte.
Él es inventor, el oficio mejor pagado que existe, y el creador de uno de los ingenios más importantes del siglo XX.
Se llama Mijail Kaláshnikov quien  - emulando al doctor frankestein -
- primero que se pusieran de moda las patentes -  tituló a su criatura con el mismo nombre que usaba él para ser llamado.
Antes contaban las viejas, ahora lo hacen las estadísticas, y según ellas,  ni bombas atómicas, ni rifles, ni tanques, ningún otro descubrimiento en el mundo ha servido para matar más vidas de mujeres y hombres.

 El anciano ruso intuye que, si es cierto lo que algunos dicen y hay un dios allá en los cielos, éste difícilmente va a querer perdonarlo.  Por ello que jamás desayuna con el noticiario.
 Vive, desorientado y negligente, ignorante del planisferio de guerras, en su hogar de terruño. y presiente que  viviendo con recato, remoto al beneficio que su vástago fusil de infantería podría darle, redimirá su gran pecado de haber obsequiado a la muerte con la más elegante de sus guadañas.

 Él sabe algo que yo sé, algo obvio que nadie ha confesado a los niños soldados del mundo, 

 que en las tumbas de los cementerios no hay buzones de correos


no llegan sobres de felicitaciones ni coronas de gloria, y el servicio postal del campo santo – perdonen lo facilón del chiste - está más muerto que vivo.

El anciano que no podrá llevarse consigo la orden de la estrella roja, sabe, en cambio, que su lugar de destino

amén de residencia
paradero de vidas
hogar de hogares
su colofón,
su epílogo,
su desinencia,
será la misma de aquellos que cayeron fulminados por su retoño
quien le otorgó por siempre, renombre y gloria.
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domingo, 29 de marzo de 2009

Remiendos

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Me gusta coser. Yo misma me hice este cuerpo. 
Anterior a este tuve otro 
que cosí con un acervo de hilo
 trenzado y negro
comprado al por mayor allá
en ciudad de México.

 A veces se deshilaba 
a veces algún brazo
y debía apresurarme a remendarlo.
Las articulaciones eran
– como habrán presentido –
la zona más ardua. 
 Por falta de subterfugio, 
debía zurcir a veces
a veces, una rodilla 
con crin de jamelgo
o mechón de cabra.

 Las agujas que afligen lo hacen 
dependiendo del asedio, 
una puntada mal dada
por ejemplo en el pecho 
es un pesaroso calvario
además de una putada,
y gusto más, en esas zonas,
de usar la máquina que condenó lo humano
con su pespunte sempiterno.

Tras mi viaje a México,
aquejé la explotación de la mujer en las maquilas
hilvanándome dos lágrimas 
de luto a mis ojos, 
cosidos con la fina 
pero ágil hebra del abismo. 

Las lágrimas pendían de un    
 h                                              
 i                                                
e                                              
 l                                                
o
(el cual amenazaba quebrarse con la derrota del invierno)

 El declive llegó
años más tarde 
con la invasión de las barbies,
esa cintura de plástico me declaró insolvente
perdiendo la fe de quienes
cotizaban más al alza
la silicona protuberante
que el añejo entorchado. 
 Dictaminé entonces cambiar de piel
y de vida,
eché curriculum y encontré trabajo
en la sección de muñecas hinchables.                

Los hay quienes cuentan los amores como derrotas, 
pero me atribulan ustedes
mis queridas muñecas de plástico          
lejos                                              de los abrazos efímeros,

        (ausentes ellas)  de mis naufragios nocturnos.
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Diseñado por: Compartidísimo
Con imágenes de: Scrappingmar©

 
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